miércoles, 29 de febrero de 2012

CAPÍTULO 8(primera temporada): Let it be (que sea).

Nos incorporemos y nos pusimos un poco separados el uno del otro. Mi madre apareció con su bata, pero esta vez, se había peinado. Claro, teníamos invitados.

-(tm) : Buenos días. ¿Habéis dormido bien?

Cody y yo nos miramos y nos dedicamos una sonrisa cómplice.

- (tn): Si, y tú, ¿Te acabas de despertar? - dije nerviosa.

- (tm): Si, me acaba de sonar el despertador.

Se me escapo un pequeño suspiro, al comprobar, que mi madre no había escuchado nada.

- Cody: ¿Qué hora es?

- (tm): Las 7:30 de la mañana.

Cody y yo nos miremos, los dos teníamos la misma sensación. Los minutos habían pasado muy rápido, tanto que todo lo que había pasado, parecía que hubiera pasado hacía cinco minutos, y no una hora.

- (tn): ¿Cómo es que te has despertado tan pronto?

- (tm): Porque tengo que coger los regalos de Tom y ponerlos debajo del árbol. ¿Me ayudáis?

- Cody: Claro.

Ayudemos a mi madre y a la media hora, empezaron a despertarse todos. Tom estaba inmensamente contento con sus regalos. Qué fácil es hacer feliz a un niño pequeño. Nos pasemos toda la mañana jugando con él. Comimos y después Alli se quedo con Tom en el comedor, pero, Cody y yo nos fuimos a la habitación.

- Cody: Tengo un regalo para ti.

- (tn) : A si? Y qué es?

- Cody: Es una sorpresa, solo te diré que pasaremos toda la noche juntos. Pero, si no quieres, no pasa nada…

- (tn) : Claro que quiero, pero si no vamos a pasar la noche en casa, donde la pasaremos?

- Cody: Es una sorpresa, nos tendrá que ayudar Alli.

- (tn): Alli, a qué?

- Cody: A cubrirnos. Le diremos a nuestros padres que vamos a una fiesta, de una amiga tuya, y que todos los que van se quedan a dormir.

Picaron a la puerta.

- Alli: Interrumpo parejita?

- Cody: Como sabes que…

- Alli: Que como se que estáis por fin saliendo juntos? Simple, solo hay que ver vuestras caras. –dijo cortando a Cody.

En realidad me había obligado a que se lo contara todo. Ella ya sabía que pasaría esto entre nosotros.

- (tn): Alli, necesitamos tu ayuda.

- Alli: ¿En que os tengo que ayudar?

- Cody: Queremos pasar la noche fuera, pero no queremos que se enteren nuestros padres.

- Alli: Tranquilos, iros y divertiros, yo os cubro. – dijo riéndose.

Cody y yo, solos toda la noche, sin nadie que pueda entrar por la puerta, pudiendo hacer lo que queramos… Ese pensamiento, hizo que, sin poderlo evitar, me estremeciera y pusiera muy nerviosa, aunque me encantaba la idea.

- (tn) : Supuestamente, vamos a la fiesta de una amiga mía y nos quedamos a dormir a su casa.

- Cody: Vamos al comedor, y se lo preguntamos a nuestros padres. Esperemos que nos dejen ir…

Fuimos los tres al comedor.

- (tn) : Mama, te puedo preguntar una cosa?

- (tm): Claro, dime.

- (tn) : Marta, me ha invitado a su fiesta de cumpleaños esta noche, será una fiesta de pijamas, y todos los que van se quedan a dormir, podemos ir Cody y yo?

-Cody: Mama, puedo ir?

- (tm): Claro podéis ir, pero Alli no va?

- Alli: No conozco a Marta, ni a muchos de los que van a la fiesta, aparte no tengo ganas de ir –dijo guiñándome el ojo.

- Cody: Entonces, nos iremos a las ocho.

- Leonardo: Queréis que os lleve?

- Cody: No tranquilo, cogeremos un taxi y mañana también.

- Leonardo: Como queráis.

- (tn): Bueno, yo me voy a preparar.

Ya eran las seis de la tarde, tenía dos horas para prepararme. Me fui a ducharme, me ricé el pelo, como siempre, me eche crema hidratante, me lave los dientes cinco veces, me seque el pelo, me vestí, y luego me fui a preparar una mochila. En ella puse el pijama, el neceser lleno de cosas, un conjunto para el día siguiente, ropa interior y las zapatillas. No sé que iba a pasar esa noche, pero mejor prevenir que curar. Después de salir yo de la ducha, entró Cody. Entre todo solo quedaban quince minutos para las ocho. Cody entro a la habitación, con el pelo aún mojado. Estaba realmente sexy.

- Cody: Que guapa!

- (tn) Gracias, tu también estas muy guapo- dijo acercándome a él.

- Cody : ¿Lo tienes todo preparado?

- (tn) : Creo que si, ¿puedo saber donde me llevas?

- Cody: Digamos que es como una especie de hotel…

- (tn) : Y que me tengo que llevar? Porque me he llevado el pijama, el neceser y ropa. Necesito algo más?

- Cody: No. Oye, si no quieres pasar la noche conmigo, lo entenderé, tienes que estar muy segura.

- (tn) : Nunca he estado tan segura. Quiero pasar esta y todas las noches contigo.

- Cody: Mira, he llevado unas películas, no hace falta que hagamos nada.

- (tn) : Cody, tranquilo, que pase lo que tenga que pasar.

Me agarro de la cintura y me beso. Yo ya sabía lo que queríamos hacer, pero no quería hablar directamente del tema. Los dos nos habíamos entendido desde el principio, yo lo sabía todo de el, y estaba segura de que aun no había estado con nadie, al menos enserio. Preferí no hablar del tema, ya había quedado todo muy claro y era más interesante así. Mire mi reloj y me di cuenta de que ya eran las ocho.

- (tn): Ahórratelos para luego- dije apartándome de sus brazos.

Llamemos a un taxi, cogimos nuestras mochilas, nos despedimos de todos, Alli me deseo suerte, ella ya sabía lo que iba a pasar, y nos fuimos. Al cabo de un rato llegamos a la dirección que Cody le había dicho al taxista.

Tenía razón no era un hotel, era mucho mejor que eso. Más intimo. Al fondo de un camino, se podía ver una pequeña cabaña, aunque no era la única, alrededor también había. Me espera toda una noche a solas con Cody. Me estremecí, otra vez esa sensación.

jueves, 2 de febrero de 2012

CAPÍTULO 7(primera temporada): Confesiones.

Note como las sabanas se movían y abrí los ojos. Cody se había despertado. Encendió la lamparita que colgaba del techo, bajó de la litera, y salió de la habitación. Supuse que iba al lavabo, pero paso un buen rato y no había vuelto así que, ya que no me podía dormir, me levante, apague la lamparita y me fui de la habitación. Alli y Tom, estaban profundamente dormidos, tenía que ser muy pronto. La luz del comedor estaba encendida. Me dirigí hacía ella.

- (tn) : ¿Cody, que haces aquí?

- Cody: ¿Te he despertado? Lo siento.

- (tn) : No pasa nada. ¿Qué hora es?

- Cody: Las seis y media de la mañana. No podía dormir. Vete a dormir, es pronto.

- (tn) : No me podré dormir.

- Cody: ¿Estas mejor, por lo de tu madre y Leonardo?

- (tn): Bueno, sigo un poco enfadada, pero lo entiendo. Sé muy bien lo que es no decirle a una persona algo por miedo a perderla o que se enfade. Sus motivos tendrán.

- Cody: Si, yo también sé muy bien que es sentir eso.

- (tn): ¿Por qué? – Pregunté, haciéndome ilusiones, que se convertirían en una realidad.

- Cody: Tenemos que hablar, o te lo digo o reviento. Nunca me hubiera atrevido a hacer esto, nunca. Pero contigo todo es diferente. Y ahora que estamos a distancia, es más difícil de soportar, tanto que ha llegado el punto en el que no puedo más.

- (tn) : Cody, déjame hablar a mi primero, seguro que si me escuchas no dirás lo mismo…

- Cody: No, déjame acabar. Te necesito, más que a nada en el mundo. Te…

Sin darnos cuenta, nuestros cuerpos se habían ido acercando, poco a poco. Como si fuéramos dos imanes. Nos encontrábamos, cara a cara, sentados de lado en el sofá, a un centímetro de distancia. Demasiada distancia. Viendo nuestras intenciones, Cody paro de hablar, se acercó a mi cara, tanto que nuestras narices se tocaban, y me susurró un tímido “te quiero”. Le besé, con todas mis fuerzas. Aunque al principio fue un beso dulce, luego Cody se abalanzó sobre mí, poco a poco, hasta que llegamos al respaldo del sofá y fue intenso. Me encantaba notar su cuerpo contra el mío, y sus manos en mi cuello. Nunca había sentido nada parecido. Era la primera vez en toda mi vida que estaba tan nerviosa. La primera pero no la última.

Me separé un poco de Cody, que seguía besándome apasionadamente, casi sin respiración.

- (tn): Yo también te quiero. Siempre te he querido y siempre te querré. –dije vergonzosamente.

- Cody: ¿ Por qué no me lo dijisteis antes de que me fuera? Eso lo hubiera cambiado todo.

- (tn) : Tu hermana me ha dicho lo mismo. Por miedo, mucho miedo. Y tú, ¿Por qué no me lo dijiste?

- Cody: Por lo mismo, nunca me imagine que sentirías lo mismo que yo. Y no quería que dejáramos de ser mejores amigos, solo porque yo sentía algo muy fuerte por ti.

Me rodeó con sus brazos, me fue dando pequeños besos suaves por el cuello, llegó a mis labios, continúo por la mejilla, hasta llegar a mi oído, y me susurro: Nunca te separes de mí, no lo soportaría. El corazón se me iba a salir del pecho. Nunca lo aré, le contesté en su oído, demasiado segura de mi misma, sin saber lo que el destino me tenía preparado, y es que este, puede ser muy caprichoso.

Nos estiramos en el sofá, abrazados. No dijimos nada, solo queríamos disfrutar del momento, pero escuchemos que alguien se levantaba. La luz del pasillo se encendió.